En Córdoba o en Cancún, la vida es bella

Este post pertenece al archivo de El Blog de MJ, mi primer blog, que empecé a escribir en Cancún. Lo he recuperado tal y como lo escribí entonces.

Parecía que no iba a llegar nunca. Pero aquí estoy escribiendo el que será mi post de presentación, el primer post del Blog de MJ, y al que espero que le sigan muchos más.

Tengo que decir que hace ya casi dos años que cree el blog. Aunque hasta ahora nunca me puse en serio. Yo asesoraba a personas que querían poner en marcha una empresa. Siempre en mis clases hablaba de la importancia de las nuevas tecnologías y de todo lo que nos podían ofrecer las redes sociales e internet para, con bajo coste, ayudarnos a “vender” nuestro producto o servicio. Darnos a conocer de manera rápida y con elevada repercusión.

Hablaba de lo que podía hacer un blog, pero yo no tenía uno. Seguía a muchos pero no tenía ninguno. Así es que me puse manos a la obra, y con la ayuda de algunos de mis alumnos, que saben mucho de esto decidí ponerlo en marcha y aprender. En principio sólo iba a usar el blog para compartir información con mis alumnos, para publicar los artículos que escribo de vez en cuando y a pelearme con el ordenador un poco más.

En aquel momento ni imaginaba el cambio radical que iba a experimentar mi vida en el próximo año. Y ni mucho menos que este blog lo estrenaría viviendo en Cancún. Pero eso os lo contaré más tarde.

Incluso el nombre del Blog cobra ahora mucho más sentido. Me han llamado siempre de mil formas, María José, MariJose, MariaJo, MJ, María, Mari. Ahora en Cancún se ha ampliado a MaJo, MariJo, y alguno más que seguro que se me escapa. Por eso, MJ agrupa a las mil formas de llamarme.

Los últimos años en Córdoba estuvieron, para mí, marcados por varias cosas importantes. La crisis económica que nos afectó mucho a todos, pero en especial a las pequeñas empresas y autónomos que empezamos a tener problemas serios de cobro, de financiación, y un largo etcétera que nos iba ahogando cada vez más. Yo trabajaba muchísimo pero nos pagaban tardísimo, y cuando nos pagaban prontísimo, todo ese dinero iba rapidísimo para pagar préstamos y otras deudas generadas por esos problemas de cobro (Pero esto será tema de otro post…que da para mucho, os lo aseguro).

En nuestra economía familiar siempre hemos aportado los dos. A veces más yo, a veces más mi marido, a veces, cuando empezamos, ninguno de los dos. Cada uno en la medida de su trabajo y de su situación. Pero hemos tenido muy claro desde el principio que esto es cosa de dos. Y también, por nuestros trabajos por cuenta propia casi siempre, sabíamos, que a veces, aunque trabajes muchísimo no hay retribución económica o si la hay no va para los gastos de una casa y una familia.

Os pongo en antecedentes para que entendáis como fue mi vida desde el 2012 al 2015. Yo trabajando mucho, dentro y fuera de casa, sin ingresos para mi casa, con dos niños pequeños que necesitaban toda la atención, sin tiempo alguno para mí, y mi marido, por su trabajo, y porque necesitábamos más que nunca su sueldo para vivir, viajando muchísimo y casi todo el tiempo fuera de casa. Había veces que estaba casi un mes sin vernos.

Pero si os digo la verdad (a pesar de las primeras canas que con 45 años me salieron entonces, y mis problemas de espalda y estómago que según dicen me causó el estrés), yo no era infeliz. Me gustaba mucho mi trabajo, siempre me ha gustado. Trataba con personas estupendas en mis clases, en los proyectos que participaba. Vivía en Córdoba, con mi madre y mis hermanas, mis amigos. Mis hijos estaban sanos. Y disfrutábamos lo que podíamos el tiempo que nos permitía estar con su padre en casa (que ahora comprendo que era poco, poquísimo). Aunque también os digo que aquello no era una vida familiar. Nos estábamos perdiendo muchas cosas.

Trabajando y disfrutando de mi ciudad. Córdoba. Los patios. Mayo 2013

Es cierto que yo, que tengo muchísimos defectos, que ya iréis viendo en muchos de mis post, también creo que tengo una pequeña virtud que Dios ha querido regalarme. Soy positiva por naturaleza. O intento serlo. Siempre me empeño por ver el lado bueno de las cosas, y de las personas. Y muchas veces me cuesta, pero al final siempre acabo consiguiéndolo. Y eso es lo que me propongo en este BLOG, siempre ver el lado positivo de las cosas, con el permiso de la salud, por supuesto.

Pues así transcurría mi vida. En diciembre de 2014 nos mudamos de casa. Habíamos pasado en tres años por tres casas diferentes (siempre acababan vendiéndolas). Llevábamos ya siete mudanzas desde que nos casamos, contando con nuestros 7 años en Estepona. (De las que ya os hablaré en otro post. Mis hijos son malagueños y hemos pasado allí unos años muy felices).

Estepona (Málaga). Palmeras. Vista desde mi ventana. Año 2010

Y por fin, después de todo esto, encontramos la que yo creía que era la casa de mis sueños. Al lado del cole de mis hijos, un precio estupendo, un patio comunitario enorme para jugar, con un contrato de alquiler a 5 años que me garantizaba que no había más mudanzas en ese tiempo. Que os voy a contar, pese a todos los problemas, era el mejor regalo posible para empezar el año.

El 26 de Diciembre hicimos la mudanza. Yo, que soy como os he dicho, experta en empaquetar cajas y en moverme de casa, me lo tomé con humor. (Ya me consideraba una experta, y estaba hasta pensando en montar yo misma una empresa de mudanzas). Pero muy pronto se me quitaría ese humor, mejor dicho el bueno, porque el malo se instaló por un tiempo en mi persona.

El patio de mi casa. Córdoba. Mayo 2015

El mismo día 26, rodeados de cajas, mi marido llega a casa de una reunión con su jefe en Sevilla y me dice que tenemos que hablar.¡!!!!!Uyyyy.!!!!!! Eso no me gustó nada. Tenemos que hablar. ¿ De qué, pensaba yo? Si lo que teníamos que hacer es ponernos a desembalar cajas. Nada de hablar, había que dejar todo listo antes de que los niños empezaran el cole y él se fuera de nuevo de viaje.

Pero las cosas no son a veces como pensamos o deseamos. A mi marido le habían ofrecido irse a trabajar con su empresa al Caribe (Cancún, Punta Cana y Panamá). Unas condiciones muy buenas económicas y profesionales. Pero eso implicaba irse a vivir allí. A alguno de los tres países.

A mí se me cayó un jarro de agua fría. Sólo pensaba en que nos acabábamos de mudar. ¿Cómo nos íbamos a ir a la otra punta del mundo? ¿Cómo iba a dejar mi trabajo, que aunque no me daba ingresos en ese momento, era mi empresa, mi esfuerzo de 25 años? ¿Cómo iba a dejar mi familia, a mis amigos?¿Cómo iba a dejar los proyectos tan interesantes que tenía? ¿Cómo iba a dejar Córdoba de nuevo?…Se te agolpan tantas preguntas en un momento. No ves nada bueno, sólo ves que tienes que abandonar tu zona de confort, o de relativo confort, en realidad. Ese día fui incapaz de razonar nada. Sólo recuerdo que me fui a dar un paseo de casi dos horas intentando asimilar las cosas.

Cuando volví y ya con más calma tomamos una decisión. Entre los dos. Nos dimos de plazo hasta Abril de 2015. Si yo era capaz con mi empresa de retomar la situación, si nos pagaban lo que nos debían y mi trabajo generaba ingresos para poder quedarnos, lo haríamos. Si no, nos íbamos. A probar un año. Pero lo que si tuvimos claro que lo que hiciéramos sería los 4 juntos. Ya no más tiempo separados. No merecía la pena. Ni por los niños ni por nosotros.

Y bueno, como ya os he dicho que escribo desde Cancún os podéis imaginar que decisión tomamos en Abril. Yo no conseguí que mi trabajo pudiera mantener la economía familiar. Soy persona de palabra. No había más que hablar. Decisión tomada. Con toda mi pena. A probar un año en un nuevo continente, en un nuevo país, a miles de kilómetros de “mi zona de confort”.

Palmeras en Cancún. Isla Mujeres. Abril 2016

Hoy hace un año que nos vinimos a vivir a Cancún. Y estoy feliz. Y retomo este Blog. El Blog de MJ. Ya no con el objetivo para el que fue creado pero sí con la misma intención de compartir cosas, experiencias. Contaros como ha sido este primer año, como ha cambiado mi vida, la adaptación, los nuevos amigos, los mosquitos, las lluvias, el calor. En fin, un poco de todo. Traer un poquito de Córdoba, de España, aquí y llevar un poquito de Cancún, de Méjico, allá.

No sé lo que os encontraréis en cada uno de mis post. Ni yo misma lo sé. Cosas diferentes. Pero siempre en modo positivo. No quiero quedarme con ningún mal recuerdo, ni ninguna mala experiencia, que las ha habido, las hay y las habrá (la vida es así). Y como dicen una de mis películas favoritas..

Esta vida, a veces duele, a veces cansa, a veces hiere, esta vida no es perfecta, no es coherente, no es fácil, no es eterna, pero a pesar de todo….

LA VIDA ES BELLA

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