Tanto ganas… ¿tanto vales? La invisibilidad del trabajo no remunerado

Creo que no hace falta explicar, a estas alturas, el significado del trabajo no remunerado. Entendemos perfectamente que es aquel que se realiza sin recibir una compensación monetaria a cambio.

Lo que no estoy segura es que todo el mundo entienda la contribución que hace este tipo de trabajo al bienestar de las personas, de las familias y de la sociedad en general ya que implica actividades como el cuidado de los hijos, los ancianos o los enfermos, la limpieza del hogar, el voluntariado o la participación comunitaria.

Tanto ganas... ¿tanto vales?

En este sentido, la Organización Internacional del Trabajo (OIT)1 amplió en el año 2019, el alcance de las estadísticas del trabajo al reconocer la necesidad de recopilar datos sobre diferentes formas de trabajo, tanto remunerado como no remunerado. Con este fin, las actividades no realizadas a cambio de una remuneración, que ellos clasifican en el trabajo de producción de uso propio, el trabajo voluntario y el trabajo de aprendiz no remunerado, se reconocieron como otras formas de trabajo.

Además, la propia OIT reconoce que, aunque este trabajo no remunerado representa entre el 10 y el 39% del Producto Interno Bruto (PIB) de los países, suele ser invisible, infravalorado y desigualmente distribuido entre hombres y mujeres.

Estadísticas aparte, llevo mucho tiempo queriendo escribir este post precisamente para destacar esa invisibilidad.

Son demasiadas ocasiones en las que veo y escucho como se relaciona íntimamente la valía profesional o personal en función de la remuneración que recibe.

En muchos casos el sueldo es el indicador del éxito de una persona, de su reconocimiento social o de su visibilidad. O al menos eso se transmite en muchas ocasiones. Especialmente entre la gente más joven, o no tanto, influenciados por los youtubers, tittokers o gurús de moda.

Sin querer, o queriendo a lo mejor en algún caso, estamos utilizando como medida del desempeño profesional de una persona o de su valía, la remuneración económica que recibe por ese trabajo.

Es decir que cuanto más ganas, parece que más vales. O lo que es lo mismo, si no ganas nada tu trabajo no vale nada…o ni tan siquiera se reconoce como un trabajo.

Hace un tiempo que definí mi ocupación como Home Manager, que es lo que soy actualmente la mayoría de mi tiempo. Ahora he descubierto que en la clasificación de los trabajos según la OIT sería «Una productora de bienes o servicios para uso de terceros o para uso propio.»

Me sigue gustando más mi definición de puesto de trabajo, pero en realidad las funciones son las mismas.

Por eso quiero con este post dar visibilidad a un trabajo a tiempo completo que realizamos muchas personas, la mayoría mujeres, y que no suele tener remuneración económica aunque eso no implique que sea una labor menos importante ni que tengamos menos valía profesional.

Y también quiero reconocer y visibilizar a muchas personas, algunas de ellas muy cercanas, que desempeñan un trabajo maravilloso, con puestos de responsabilidad y con una enorme profesionalidad, pero que por diversos motivos la remuneración económica o el reconocimiento que reciben no están ni mucho menos a la altura de su valía profesional.

Tampoco quiero olvidar a aquellas personas que dedican parte de su tiempo al Voluntariado, por supuesto de manera desinteresada, sin remuneración alguna. Personas con enorme valía personal pero también profesional que comparten sus conocimientos, su compañía, su apoyo, prestando servicios a la comunidad de una forma u otra pero que tampoco son visibles en esta rueda de la fortuna.

Así es que me niego a caer en el comentario fácil de tanto ganas tanto vales, o de que la remuneración económica sea la que marque la valía profesional o la productividad de una persona.

Por supuesto que la remuneración es importante, y debe ser justa y adecuada al desempeño y al puesto de trabajo. Y me parece fantástico las personas que ganan mucho dinero, mis respetos y admiración porque seguro que detrás hay un gran esfuerzo y trabajo duro.

Pero no olvidemos que también hay muchas personas que hacen ese mismo trabajo duro, con mucho esfuerzo y no ganan dinero, o no el que se merecieran.

Y por ello no son menos valiosas, ni aportan menos a la sociedad.

Todo lo contrario.

Por eso, a todas las personas que dedican su tiempo a ayudar a otros de manera desinteresada, a las que optan libremente por cuidar a sus familias, hijos, mayores, enfermos, a los que lo hacen porque no tienen otra opción, a las que trabajan muy duro pero su esfuerzo no se ve justamente recompensado ni reconocido o a las que su mérito se ve arrebatado y adjudicado por otro. A todas ellas les digo que el trabajo no remunerado no es invisible.

Es una forma de expresar amor, solidaridad y responsabilidad social. Y que hay que visibilizarlo, valorarlo y compartirlo. Solo así se podrá construir una sociedad más humana e inclusiva.

Por eso vayan mis respetos, admiración, agradecimiento y sobre todo visibilidad para todas las personas que valen más de lo que ganan.

  1. Organización Internacional del Trabajo, organismo especializado y adscrito a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) creada en 1919 para ocuparse de los asuntos pertinentes a la legislación del trabajo y las relaciones laborales. ↩︎

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