Puesto actual. Home Manager. Jornada completa
Estoy en estos días terminando un diplomado en redes sociales y marketing digital. Entre otras cosas porque sigo siendo eterna aprendiz. Pero también por aquello de ponerme al día, ya sabéis, reciclarme y entender un poco más el entorno digital y el lenguaje de las nuevas generaciones en general y mis hijos en particular.
Una de las cosas más importantes que he aprendido es que hay que tener actualizado el perfil en las redes sociales, con un buen contenido y buena foto incluida, por supuesto.
Y precisamente por ello, porque soy una buena alumna, acabo de actualizar el perfil de mi blog y de LinkedIn, que es la red social que más uso desde el punto de vista profesional, aunque tengo que reconocer que, Instagram, en mi día a día, se está convirtiendo en un fuerte competidor.
He analizado mi vida laboral, desde hace 9 años hasta la actualidad, que es el tiempo que llevo de expatriada y por fin he encontrado la definición perfecta para el puesto que estoy desempeñando desde entonces.

Soy Home Manager, o Directora General (CEO) de Familia, como os resulte más atractivo. Ambas significan igual. Es un trabajo a tiempo completo, fines de semana y vacaciones incluidos. Aunque me exige dedicación completa, no implica exclusividad, así es que, en la medida que puedo, y en mis ratos libres, lo compagino con otras actividades como escribir, investigar para los artículos que escribo, colaborar en tertulias de radio, estudiar, impartir clases de vez en cuando y hacer voluntariado social.
Este puesto no es nuevo, no. Aunque ahora está dotado de nuevas y modernas herramientas de gestión ya existía desde hace cientos de años. Mi abuela y mi madre, de hecho, por poneros un ejemplo cercano, ya lo desempeñaban, y muy bien, por cierto. Aunque en su época se denominaba diferente, Ama de casa o Sus Labores, creo recordar.
También hay que reconocer que antes era un puesto con un alto grado de discriminación, ocupado por un porcentaje muy elevado de mujeres. La cuota de hombres era muy baja, casi insignificante en algunos lugares. Y esto no estaba bien. No existía igualdad en ese sentido.
Gracias a Dios, esto ha ido cambiando. Actualmente, aunque sigue siendo un puesto ocupado mayoritariamente por mujeres, cada vez hay más hombres que son Home Manager. Y otros muchos que, estoy segura, les gustaría serlo.
En mi caso, sólo puedo decir que lo elegí libremente y que, lejos de restarme valor profesionalmente me está aportando mucho. De hecho estoy fortaleciendo de manera sorprendente las habilidades y competencias que como gestora y directiva había desarrollado en mis ocupaciones anteriores.
Os pongo algunos ejemplos.
La capacidad de planificación y organización es una habilidad de enorme importancia en un puesto directivo. Estamos de acuerdo en eso. De hecho, buena parte de mi vida profesional anterior la dediqué a la planificación estratégica de ciudades, territorios y empresas.
Pero aquello no era nada comparado a la que llevo realizando en estos últimos años. Planificación de menús semanales de desayuno, comidas y cenas (a veces hasta meriendas), que sean lo suficientemente sanos, nutritivos y variados, con su correspondiente estrategia de compras en los diferentes supermercados, mercados, o tiendas diversas para conseguir el objetivo final de una buena relación calidad precio que se ajuste al presupuesto disponible. Organización de recogidas en colegios, de rondas o carpool para deportes y partidos varios de fútbol o baloncesto, sin contar las actividades de fin de semana, entre otros. En este sentido, las aplicaciones y herramientas actuales como Google Calendar, Trello, Evernote, Wunderlist o la clásica agenda de toda la vida, que yo aún uso, pueden resultar muy útiles.
No hay una buena o buen Home Manager que se precie sin tener altamente desarrollada la capacidad de Negociación o Resolución de Conflictos, especialmente en la época en que tu equipo de trabajo está compuesto por adolescentes. En ese caso, frases como ¿Y por qué no?, A todos mis amigos les dejan, ¿puedo llegar media hora mas tarde? O ¿Por qué me tengo qué acostar tan pronto?, son algunas de los ejemplos de negociación diaria en la vida de un CEO de Familia. Sin entrar en la resolución de conflictos entre hermanos, novios, novias o amigos o familiares variados que también tiene lo suyo.
Para hablar de Comunicación me haría falta un post completo. Esta habilidad, que tanto he trabajado y desarrollado en etapas anteriores, reconozco que es la que, a veces, me cuesta más trabajo. Aunque lo intento, no os quepa la menor duda. Practico, o al menos lo intento, la comunicación verbal, la escucha activa, la comunicación escrita a través de whats App, mensajes, historias o reels de Instagram, por aquello de adaptarme a los nuevos canales y formas de comunicación. Y eso sí, todo ello controlando el lenguaje corporal, es decir, morderme la lengua en mas de una ocasión, para no gritar ya te lo dije, o el consabido… porque lo digo yo, que soy tu Home Manager y punto.
En la capacidad de adaptación al cambio, a los nuevos tiempos y resiliencia, creo que, después de un cambio de continente, tres países, cambio de idioma, cambio de colegios, adaptación a nuevas culturas y costumbres, viajes, tener lejos a la familia, situaciones complicadas de salud de un miembro del equipo y por si fuera poco, una pandemia que paralizó al mundo, creo que esta habilidad la tengo plenamente trabajada y aún a riesgo de parecer presumida, tengo que decir que no se me está dando nada mal.
Al igual que la versatilidad, ya que he conseguido en menos de 24 horas, ser, en algunas ocasiones, cocinera, nutrióloga, financiera, uber o taxista, organizadora de eventos, profesora, enfermera y a veces, hasta actriz, por aquello de ser la mala de la película.
Las habilidades sociales las intento fomentar a diario y son, junto con la motivación y la empatía las que menos trabajo me cuestan y más satisfacciones me producen. Siempre digo qué para ser buen profesional, lo primero es ser buena persona, y en eso me esfuerzo cada día.
Con esto he intentado resolver las preguntas que me hacen a menudo sobre a que me he dedicado en éstos últimos años. Hasta he rebautizado o reformulado un puesto de trabajo que ha existido siempre.
Esto me ha servido para que así, además de ponerlo en mis redes sociales, pueda ayudar a visibilizar y entenderlo mejor. Ya lo de valorarlo o no, lo dejo a la elección y conciencia de cada uno.
Lo que si espero que haya quedado claro es que para mí, lejos de hacerme perder valor profesionalmente, el ser HOME MANAGER, CEO de FAMILIA, AMA DE CASA o estar en MIS LABORES durante todo este tiempo no ha hecho sino reforzar, fortalecer y valorar lo aprendido durante los 25 años anteriores.
Y lo más importante de todo, trabajar con el mejor equipo posible que cualquiera podría desear.
MI FAMILIA.
