Lo que hay, hay
Hay gente que se pasa la vida esperando que la vida le pida permiso antes de hacer de las suyas. Yo ya he dejado de esperar esa llamada. La vida no llama, no manda WhatsApp, ni siquiera te deja en visto. Simplemente aparece con la noticia debajo del brazo y ya está.
Lo que hay, hay.
Séneca, que para estas cosas era un hombre práctico, no un señor con toga soltando frases para calendarios de pared, tenía una idea que resumía bastante bien de qué va todo esto. Hay cosas que dependen de nosotros y cosas que no, y perder el tiempo peleándote con las segundas es la forma más eficiente de agotarte sin conseguir nada. Marco Aurelio, que gobernaba medio imperio romano y aun así sacaba tiempo por las noches para escribirse notas a sí mismo (además de estoico era muy eficiente) lo explicaba de la siguiente manera.
Decía que el arte de vivir se parece más a la lucha libre que al baile, porque toca estar siempre listo para lo imprevisto, sin acabar en el suelo. Y aunque a mí me gusta mucho más bailar que luchar, estoy completamente de acuerdo.
Y aquí es donde entro yo, con mi vida, que últimamente parece empeñada en ponerme a prueba la teoría en carne propia, o mejor dicho, en carne de mi marido. Hace seis años le operaron de un tumor en el páncreas. No estuvo fácil la cosa, pero todo salió bien, gracias a Dios. A partir de entonces, lo llamo cariñosamente “medio páncreas”.
Pero, hace apenas un mes, y para que no nos acomodáramos, le diagnosticaron cuatro más en el hígado (pequeñitos aunque no matones). Podría escribir aquí un párrafo entero sobre lo injusto que es esto, sobre el «otra vez no» que se nos pasó por la cabeza a los dos el mismo segundo en que lo dijeron. Pero ya sabéis que en nuestro caso no funciona así.
La gente nos dice que tenemos muy buena actitud. Yo creo que lo que tenemos es sentido común, que suena mucho menos heroico pero es mucho más útil. Yo misma le hago bromas a mi marido sobre su tratamiento, y él me las devuelve, para que quede claro que aquí el humor no es unidireccional.
Y no es porque seamos de una pasta especial ni porque nos hayamos leído a los estoicos en versión resumen en los atascos de tráfico miamenses. Es porque, ante ciertas cosas de la vida, solo hay dos caminos, los aceptas o te hundes. Y para hundimientos, con ver la película del Titanic ya tienes bastante.
Que quede clara una cosa, porque no quiero que esto suene a manual de autoayuda con frases del tipo “Si quieres puedes” y fotos de amaneceres idílicos. No creo que seamos ejemplo de nada.
Cada persona procesa lo que le toca como puede y como necesita, y quien lo viva llorando en el sofá durante una semana tiene tanta razón como quien hace chistes sobre tratamientos radioactivos mientras espera en la sala del hospital. No hay una forma correcta de encajar un golpe.
Lo único que sé, porque lo estoy viviendo, es que el primer paso, antes de decidir si lloras, si bromeas o si haces las dos cosas en la misma tarde, que también se puede, es aceptar que lo que hay, hay. Ha pasado. Que no se puede negociar con la realidad como si fuera un vendedor de coches de segunda mano.
Y ojo, aceptar no es rendirse. Ahí está el truco, y ahí es donde Séneca y sus colegas de toga tenían más razón que un santo. Aceptar lo que hay no es tirar la toalla, es soltar la energía que gastas resistiéndote a algo que ya es un hecho, para invertirla en lo que sí puedes hacer con ello.
Una vez aceptas el diagnóstico, el tratamiento, la operación, la sala de espera, la incertidumbre de los resultados, o lo que sea que te toque aceptar, ya tienes medio camino ganado. Lo que hagas con la otra mitad, llorar, reír, bailar, hacer un chiste malo, empezar a cuidarte de nuevo o escribir un post, ya es cosa de cada uno.
Y aquí toca hacer un alto, porque es muy importante aclarar un aspecto. En este «lo que hay» hay muchísimo que agradecer.
Hay un equipo médico del Hospital Reina Sofía de Córdoba que, en cada cita, cada prueba y en todo momento, nos ha tratado con una profesionalidad y una calidez humana que no se aprenden en ningún máster. Especialmente Oncología, Medicina Nuclear y Enfermería. Vosotros sabéis de quién estoy hablando.
Hay una familia y unos amigos maravillosos, especialmente los que han estado ahí de manera incansable, visibles e invisibles. También sabéis quiénes sois.
Porque si dentro de «lo que hay» te toca un equipo así, ya hemos ganado muchísimo antes incluso de empezar a jugar la partida.
Así es que, si algo me gustaría que os quedarais hoy si leéis este post, es esto. Cuando la vida os deje algo sobre la mesa sin preguntar, no perdáis el tiempo discutiendo si debería estar ahí. No debería, probablemente. Pero está. Y a partir de ahí, decidís vosotros.
Lo que hay, hay. Lo demás, ya se verá (o, como yo prefiero decir, Dios dirá).
María José Peña Vélez

«Lo que hay» son dos amigos a los que pensamos acompañar siempre en este camino y otros muchos que nos depare la vida.
¡Juntos se lleva todo mucho mejor!
❤️
Así es querida amiga mía! Juntos se lleva mucho mejor! Deseando veros dentro de muy poquito🩷🩷🩷GRACIAS DE CORAZÓN
Lo que hay son amigos de VERDAD
Toda la razón Maria José. No controlamos lo que trae la vida , pero si como actuamos al respecto, y una actitud positiva es siempre mucho mejor y más productiva. Nos impulsa a ver que puedo hacer al respecto más que al lamento auto compasivo
Muy fuerte abrazo a los cuatro!!!
Hola amiga mía !!!
Me encanta ver que vuelves a escribir… y que vuestra actitud es “tan positiva” que contagia !!!! Qué razón más grande, la vida es del color con que se mira y el tuyo siempre es ROSA !!!!
Un besito enorme para los dos y vamos palante PUM PUM !!! SPAM!!!!💕💕🥰🥰🥰
Nos vemos muy pronto !!!!😜🥰
mi querida Cris. Siempre conmigo, en las buenas y en las no tan buenas.
Abrazos María José y os mando toda la fuerza del mundo!!!. Sois una pareja excepcional y aunque no nos vemos mucho os garantizo que tú amiga Susana y yo nos acordamos de vosotros muchísimo. Os queremos de verdad!!!. Amigos forever!!!😘
Muchísimas gracias, querido Antonio. Te digo lo mismo, aunque nos veamos poco, os queremos mucho. Esta Navidad nos vemos si o si. Un beso enorme a los tres